lunes, 1 de febrero de 2010

LA HERENCIA VALDEMAR

La zapatiesta hecha film.

Zeppelines. Muerte de Puccini. El primer zombi de Resident Evil (el videojuego). Tasadores inmobiliarios. Una leñera… ¿Qué clase de película pueda combinar tal zapatiesta de elementos? Sí, amigos, La Herencia Valdemar (José Luis Alemán, 2010).

Tengo que reconocer que JAMÁS habías visto nada que fuese capaz de mezclar y mezclar conceptos tan de su padre y de su madre y tuviese, más o menos, sentido. Y esta es la crítica más difícil (por barullo) que he hecho nunca.

Haced pis y poneos cómodos antes de empezar a leer, porque ya os digo que esto va a ser largo: la historia comienza cuando a Silvia Abascal, que es tasadora inmobiliaria, le joden el finde porque tiene que ir a tasar un caserón, ya que el compañero de su curro que tenía que hacerlo (“El Gordo” lo llaman) ha desaparecido. En la empresa nadie se alarma de la desaparición, porque en la peli se da a entender que “El Gordo” es el típico gracioso cabrón que hay en todas las oficinas y a saber donde anda. Total, que Abascal llega allí y se encuentra al “Gordo” muerto y medio devorado. No queda claro y es una de las bromas de este señor, pero acto seguido Abascal tiene que escapar de la casa porque la persigue un zombi vestido de época. Abascal se queda atrapada en la cocina de la casa y se pone a abrir todo los cajones (?????). Entonces aparecen los dos gañanes que cuidaban de la casa y la salvan. Atrapada allí con los gañanes, pasamos a…

Oscar Jaenada, que hace de investigador privado, es contratado por Eusebio Poncela, que va disfrazado de Karl Lagerfeld por alguna razón que no acabo de entender, para que descubra porque Abascal no da señales de vida. Montan a Jaenada en el Expreso a Howarts (manda huevos con lo que ha costao la obra del AVE) y allí le espera Ana Risueño en LA PEOR INTERPRETACIÓN DEL CINE ESPAÑOL en muchos años. La función de Risueño, básicamente, es contarle a Jaenada la historia de matrimonio Valdemar, antiguos propietarios de la casa que tenía que tasar Abascal.
Y esto, señoras y señores, Risueño lo va a contar en EL FLASHBACK MÁS LARGO DE LA HISTORIA: ¡¡¡HORA Y MEDIA!!! Lo que queda de peli, pa que nos entendamos.
Sí amig@s, estamos ante la primera película rodada íntegramente en flashbacks, un Guinness en toda regla (el record, no la cerveza).

El puñetero flashbacks viene a contar lo siguiente: los Valdemar eran un par de timadores de tomo y lomo que estafaban a viejas con sesiones de espiritismo más falsas que un euro de madera. Cuando un periodista (Jimmy Barnatán) les descubre, dice que o le dan dinero por callarse o denuncia el caso. Valdemar, en un claro ejemplo de lo que es ser corto de miras, echa a Barnatán de su casa, por lo que este le denuncia y el Valdemar va a la cárcel.

Aparece entonces Aleister Crowley, interpretado por Francisco Maestre, que le saca de prisión y limpia su nombre, favor que pasará a cobrarse más tarde, y ni que decir tiene que cobrarse favores es algo de muy mal gusto.
El favor se lo quiere cobrar en forma de sesión de espiritismo, porque dice que cuando el Valdemar timaba a las viejas a lo tonto contacto con espíritus o no se que mierdas.
Valdemar accede a realizar la sesión a pesar de que a su mujer, Laia Marull (lo mejor de toda la peli) no le hace ni puta gracia y se enfada con él y le hace dormir en el sofá y tó.
A la sesión de espiritismo acude lo mejor de cada casa, a saber: Lizzie Borden, Belle Gunnes, Giacomo Puccini y Bram Stoker, además de Crowley y Valdemar. Como aún no se habían inventado las reuniones de Tupper Ware, sobre todo porque aún no se había inventado el Tupper Ware, invocan a un demonio para echar la tarde y aquello acaba como el rosario de la Aurora: A Valdemar le da un bajón de tensión, se escapa un Demonio, Puccini muere calcinado, el Demonio revive a un cadáver y un zombi sale de su tumba.
Tras liarse tan pardísima, aparece Marull y perdona a Valdemar por lo de hacerle dormir en el sofá, pero entonces aparece el zombi (suena raro, pero a estas alturas de la peli os juro que ya te da lo mismo) y se lleva a Marull porque está conectada con los espíritus o nosequé…

Recuento: Abascal secuestrada por dos gañanes que fuman grillos (habéis leído bien), Marull muerta, un zombi suelto, Jaenada en el tren escuchando la historia con cara de “ahora mismo me cabe una sandía por el ojete de flipándolo que estoy”… Y entonces…

¡¡¡SE ACABA LA PELÍCULA!!! ¡¡¡QUÉ RESULTA QUE SON DOS PARTES, A LO KILL BILL, Y NO TE AVISA NADIE!!!

A mitad de los créditos te ponen a traición un avance de la segunda parte, pero o lo hacen muy muy pero que muy bien, o esto es una mierda como el sombrero de un picador.

LO MEJOR: el zeppelín (le he cogido un cariño especial…).
LO PEOR: es una cinta de miedo que no da miedo, no sé como decirlo más claro…
VALORACIÓN: el director/guionista lo ha intentado, pero el pobre se ha hecho batiburrillo y lo paga el público con una historia de diálogos muy rebuscados que va perdiendo fuelle ella solita. El peor homenaje a Lovecraft que se podía hacer. Como comedia es insuperable…

UWEBOLLÓMETRO: 7/10 (siendo un 10 “LUNA NUEVA”)

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